Cómo es la vida en Japón: cultura y costumbres

Japón es uno de los países que más atrae a los ciudadanos occidentales, y por eso cada año recibe a miles de turistas procedentes de Europa y América. Su peculiar manera de entender la convivencia, sus costumbres tan particulares y arraigadas y la extrema educación y hospitalidad de sus gentes hace que Japón sea considerado un oasis dentro de la manera de vivir de los países asiáticos.

Es tan singular la forma de vida en Japón que muchos se enamoran de su tierra y sus gentes y deciden emprender proyectos empresariales o personales en el país del sol naciente. Algo que lleva a cambiar tan radicalmente a la gente es digno de estudio, y por eso vamos a hacer un repaso por las principales costumbres niponas, con el fin de que te hagas una idea de cómo es la vida cotidiana en Japón.

Las costumbres más arraigadas de Japón

Son varias las cosas que hacen de los japoneses un pueblo fascinante y especial, pero son estas las costumbres que vas a leer las que son especialmente llamativas. Acompáñanos por este viaje a través de lo exótico para descubrir lo que hace a los japoneses un pueblo tan singular.

Los japoneses siempre dan las gracias

Es posible pensar que esto no es nada especial y que forma parte de los buenos hábitos sociales, pero en Japón dar las gracias es mucho más que una señal de buena educación. Su hospitalidad es tal que se desviven por acomodar y agradecer la presencia de quienes acogen, y los agradecimientos constantes forman parte de ese ritual.

Incluso dan las gracias antes de comer para reconocer a los presentes y a quienes han contribuido a hacer posible esa comida, y lo repiten al acabar. También en público, en el transporte, en los hoteles, en los espacios recreativos… Siempre verás a un japonés dando las gracias por algo, así que qué menos que devolverle el gesto, ¿no?

Zapatos fuera al llegar a casa

Quizá no sea tan exótico, pero en realidad la costumbre de descalzarse al entrar en casa es muy japonesa y se ha ido popularizando en Occidente. Mucho antes de la pandemia, en Japón ya estaba asentada la costumbre de quitarse los zapatos al entrar en casa y ponerse las sandalias especiales para desplazarse por el hogar.

También tienen unos calcetines específicos para estar en casa, y utilizan otros para salir a la calle. Es una cuestión de higiene y de saber estar para ellos, y lo mejor que podemos hacer si nos hospeda alguien en Japón es imitar estas costumbres. Será una señal de adaptación y gratitud para ellos que valorarán enormemente.

Nada de desperdiciar recursos

La forma de vida en Japón gira muchas veces en torno al ecologismo, y es que allí los recursos son sagrados. No se desperdicia comida, ni agua, ni dinero ni se ensucian las calles. El nivel de civismo es excepcional, algo que en el resto del mundo deberíamos imitar.

Esta máxima es especialmente evidente con el agua, que es reutilizada constantemente para evitar su desperdicio. En los baños, por ejemplo, el agua que se desecha de los lavabos es reutilizada para el inodoro, ahorrando miles de litros de agua cada año.

El sake, siempre a rebosar

La vida nocturna en Japón es mucho más rica de lo que en un principio puede parecer, y si vas a hacer un viaje a sus tierras estamos seguros que una de las cosas que quieres tachar de la lista es beber sake. Te recomendamos que lo hagas, ya que descubrirás un riquísimo mundo (en cuanto a sabor y variedad) en el que es maravilloso perderse.

Pero es habitual confundirse cuando se consume saque en un local japonés (y no tiene por qué ser de noche: el sake es muy consumido también durante el día, puesto que no es una bebida recreativa), ya que suelen servirlo hasta que el licor sale por los bordes.

Esto en Occidente es interpretado como una señal de descortesía. ¿Cómo se le ocurre a alguien llenarle tanto el vaso que incluso el líquido se salga y se derrame por la mesa? Allí no se entiende así, y se hace a propósito como gesto de hospitalidad. Al servir sake a los clientes, se llena tanto el vaso para colmar su deseo de disfrutar hasta la última gota de este exquisito licor, siendo una señal de hospitalidad y de buena voluntad que no debe ser malinterpretada.

Los fumadores, a su espacio

Japón es uno de los países donde más tabaco se consume, y los problemas de salud derivados del tabaquismo son un problema en todo el país. Con el fin de mantener a los no fumadores alejados del humo del tabaco sin marginar a los que sí lo consumen, el Estado optó por una solución para satisfacer a todas las partes. De hecho, al ser el propio Estado el que autoriza y vende las cajetillas de cigarrillos, consideró su responsabilidad habilitar unos determinados espacios para que los fumadores puedan consumir sus cigarrillos sin ser una molestia para el resto.

Eso sí, fumar fuera de estos espacios está penado con multas importantes, ya que no solo es el humo lo que perjudica al resto de transeúntes, sino los restos derivados de su consumo, como las colillas o la ceniza, que acaban acumulándose en la ciudad.

Las calles, sin plásticos ni residuos

Una de las razones de que la calidad de vida en Japón sea tan alta es lo mucho que se toman en serio el tema del reciclaje y la limpieza. Allí tirar un residuo a la calle es un acto obsceno, y de hecho en las calles no se pueden ver ni tan siquiera restos de plástico tirados por el suelo.

La forma de vida de Japón es singular pero muy respetuosa con el medio ambiente, algo de lo que el resto del mundo debería aprender. De hecho, la clave de su éxito no está solo en la concienciación y la idea de colectividad de su pueblo, sino en que el Estado provee de los recursos necesarios a los ciudadanos para que puedan mantener los hábitos de su vida cotidiana en todo Japón siguiendo las directrices de sostenibilidad estipuladas.

Un buen ejemplo lo tenemos en las máquinas de vending, que en Japón son realmente numerosas. Allí, lo que saques de una máquina de snacks te lo debes comer en el mismo momento, junto a la máquina, para evitar desperdigar los restos de los envases. Numerosas papeleras se ubican junto a estas máquinas, con el fin de que los desechos acaben en la papelera y no en la calle. Estos pequeños gestos son lo que hace que la calidad de vida en Japón sea tan elevada, y es un valor añadido en un momento en el que se urge cambiar de hábitos a nivel mundial para paliar los efectos de la crisis climática global.

Los regalos se envuelven de maneras distintas según la ocasión

La felicidad y la distensión van mucho más allá de la vida nocturna en Japón, y es común quedar con familiares y amigos en cualquier momento del día que no ocupe el trabajo. Comprar un regalo y entregarlo a modo de obsequio es una constante allí y forma parte inherente de la vida cotidiana en Japón, pero no solo se hace en ocasiones alegres: también en situaciones tristes.

En momentos de gran pesar, como funerales u hospitalizaciones, también es frecuente hacer entrega de un obsequio. La clave para transmitir el mensaje de que lo sientes y que deseas que ese hecho no se vuelva a repetir está en envolver el regalo de una determinada manera. En estos casos, el envoltorio (que se hace con tela, no con papel como en Occidente) quedaría en su lado izquierdo por encima del lado derecho, al revés que cuando se entrega un regalo para ocasiones felices, que es cuando el lado derecho de la tela se superpone al izquierdo.

Como ves, todas estas costumbres explican que se pueda disfrutar de una elevada calidad de vida en Japón. Aunque no todo es la panacea (allí la conciliación laboral y familiar es una asignatura pendiente), sí cuentan con unos cimientos muy sólidos que justifican la pasión que levanta entre buena parte de los ciudadanos occidentales, siendo tan singular como cívica su manera de entender las relaciones con el prójimo.

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